Carbonato de Aluminio

El carbonato de aluminio es un compuesto poco conocido y no muy nombrado debido a sus pocas propiedades y usos por parte del hombre. De hecho, este carbonato no se presenta de manera natural, de forma solitaria, en minerales conocidos. La mena más cercana de la cual se tiene registro para la obtención del carbonato de alumino, es la dawsonita, un carbonato de sodio y aluminio. Aún así, existen algunas propiedades interesantes del carbonato de aluminio que pueden ser analizadas con detenimiento.

¿Qué es el carbonato de aluminio?

Este compuesto pertenece a la numerosa familia de los carbonatos. Comparte propiedades inherentes a estos minerales o compuestos. Una de ellas, es so fácil disolución en ácidos. La fórmula química más estable del carbonato de aluminio es Al2(CO3)3. La forma natural más conocida, como ya hemos comentado, es el mineral dawsonita. La fórmula molecular de este mineral es NaAlCO3(OH)2. Este mineral es característico de zonas volcánicas, con lavas graníticas y ácidas de baja temperatura.

Propiedades del carbonato de aluminio

Este compuesto es usado industrialmente debido a lo fácil de su reacción. La molécula de carbonato de aluminio es sumamente inestable y de esta propiedad se derivan sus usos. A partir de este mineral, se forma el hidróxido de aluminio, al adicionar moléculas hídricas en su fórmula. Asimismo, el dióxido de carbono es uno de los resultados, además del hidróxido, de la descomposición del carbonato de aluminio.

Aleksandr Loran y el carbonato de aluminio

Aleksandr Grigoryevich Loran fue un profesor, con grandes estudios en química, tanto en Rusia como en Francia. Trabajando en Baku, fue testigo de numerosos incendios y lo rápido que se propagaba el fuego en la industria petrolera. Esta ciudad fue en su momento, el centro de operaciones petroleras de toda Rusia. A su vez, los desarrollos ignífugos eran sumamente pobres para esta industria que, al momento, tenía enormes pérdidas debido a los incendios.

Fue entonces cuando Loran, gracias a sus experimentos y reacciones químicas analizadas, creara el extintor de espuma química. El extintor consistía en un envase cilíndrico lleno de bicarbonato de sodio. En su interior, se encontraba otro envase metálico con sulfato de aluminio y aislado de la primera sustancia. Un sistema presurizado mantenía a raya ambos compuestos a alta presión.

Al liberar el sistema, ambos elementos se mezclaban, produciendo una reacción química bastante interesante. Se liberaba dióxido de carbono y a su vez, una espuma compuesta casi en su totalidad por carbonato de aluminio. Este fue el inicio del uso industrializado del carbonato de aluminio, debido a sus propiedades ideales para el ataque a incendios producidos por hidrocarburos altamente incendiarios.

El carbonato de aluminio y los antitranspirantes

El otro uso industrializado del carbonato de aluminio o, en general, las sales de aluminio, es en la elaboración de antitranspirantes. Debemos hacer una acotación en este punto, pues el uso del carbonato de aluminio no se usa en desodorantes, sino en antitranspirantes. Esto se debe a que los desodorantes combaten el crecimiento bacteriano en zonas con excesiva producción de sudor.

En contraste, los antitranspirantes minimizan la cantidad de sudor secretado por las glándulas sudoríparas, a través de la interacción con algunos compuestos. Estos compuestos, como se podría deducir, es la asociación de carbonato de aluminio, junto con sales de zinc. Recientemente, se ha disminuido el uso de este carbonato debido a descubrimientos acerca de su toxicidad moderada a alta en los seres humanos.

Gel de carbonato de aluminio como antiácido

A pesar del nombre de este producto, el carbonato de aluminio no es el compuesto primario de este, sino el hidróxido de aluminio. Por supuesto, a partir del primero se obtiene el segundo. Su aplicación médica para el tratamiento de la acidez es bastante recomendada. Específicamente, para el tratamiento de personas que padecen de hiperfosfatemia. En otras palabras, combate de forma efectiva los cálculos renales compuestos por fosfatos.

Otros usos del hidróxido de aluminio

Este compuesto, proveniente del carbonato de aluminio, puede ser usado también como parte de soluciones componentes de extintores de fuego. Este elemento se descompone a partir de los 180 grados centígrados, absorbiendo grandes cantidades de calor en el proceso. De esta forma, su efectividad es bastante buena en el combate de incendios químicos.

Su uso en vacunas de cualquier tipo es bastante extendido. Esto se debe a que el hidróxido de aluminio tiene propiedades adyuvantes para cualquier vacuna. Además, no permite que las proteínas de algunas de estas se adhieran a las paredes del envase o vial donde se almacenen las vacunas. Sirve también como ayuda al sistema inmune para la segregación de ácido úrico.

Toxicidad del carbonato de aluminio

El aluminio no es un elemento que sea totalmente necesario en nuestro organismo. Compuestos derivados del este, tienen efectos positivos a la hora de realizar reacciones químicas para la producción enzimática. Esto conlleva a que, en algunos casos, pueda haber precipitación y acumulación de elementos en cuya composición esté presente el aluminio. Un ejemplo bastante común es el uso de sales de aluminio como antiácido.

El carbonato de aluminio y el hidróxido de aluminio, junto a otras sales de este metal, son usadas con este fin. El uso excesivo e imprudente de este tipo de medicamentos, puede generar la absorción acelerada de sales de aluminio, sin dar tiempo al organismo de desecharlas. Como consecuencia, puede haber varios efectos secundarios en nuestro cuerpo.

El aumento de producción de gases intestinales, debido a la alta producción de dióxido de carbono es uno de estos. Esta reacción se debe a la fácil sintetización y combinación del carbonato de aluminio con ácidos y la liberación de dióxido de carbono a partir de estas. A su vez, estas sales diluidas en el torrente sanguíneo pueden llegar a precipitarse en áreas del cerebro, causando fuertes dolores de cabeza.

Efectos en el medio ambiente

El aluminio es un compuesto de fácil absorción tanto en animales como en plantas. Esto se debe a lo sencillo de su interacción con iones de muchos tipos. Altas concentraciones de carbonato de aluminio en aguas, pueden alterar enormemente su acidez. De igual forma, la absorción de este mineral en plantas y consecuente consumo en animales, puede generar varios efectos negativos en la salud de estos últimos.

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